Érase una vez una actitud que se creyó leyenda, ilusa.

"La vida es una mala noche en una mala posada"...

Santa Teresa de Jesús

lunes, 21 de febrero de 2011

Notas breves del dolor

Vacío y suficiente, el dolor llega físicamente, y te enfrenta a una realidad que siempre tuvo la gracia de esconderse. El dolor detona caridad y empatía o bien, desgarra envidias y proclama maldiciones.

El dolor en el cuerpo llegó un día y golpeó la cabeza tan fuerte que no se salió pacíficamente. Una pluma en el viento era el cuerpo, sin voluntad, sin entrada, sin salida. El dolor hace bajar al infierno y tocarlo con un pie, y es cuando el cuerpo entiende su caracter purificador, analogía del fuego, que quema y limpia, y mata, y enciende.

El dolor llegó al alma una gris mañana de cumpleaños, casi siempre llega de manera sorpresiva, como si se estuviera escondiendo detrás de la cortina y esperara el momento más ingenuo para encajar sus puñaladas. Y la oprime y la ablanda, y un gran pie aplana el pecho que con suerte muy apenas se levanta.

El alma adolorida pierde su peso, se hace leve y por lo mismo levita. Toca con su mano el cielo y es cuando uno entiende el caracter divino del alma, que es capaz de soportarlo, de guardarlo, acariciarlo o soltarlo para que vuele con sus alas negras, desgarradas.

Al ser carne y alma aprendemos que el dolor con sus colores algún día llegará enfrentandonos al miedo, al delirio a la tempestad... efímero viajero que derrepente ancla. Y ancló.

Luego vuelve a amanecer, y el sol vuelve a brillar y el dolor puede esconderse, ya no lo quiero más.

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