Hay una campaña que me llamó mucho la atención en la calle. Muestra una señora bonita pero “llenita” sonriendo que dice “hoy decidí dejar de ser gorda” o algo así. Suena fácil, pensé sarcásticamente, suena muy fácil.
Lo que no suena fácil es cargar con todo el peso de las acciones que hay que tomar para hacer realidad una decisión así. A veces es más fácil cargar con el peso de tus propios kilos. Y no sólo me refiero a adelgazar físicamente. Yo creo que en este momento de mi vida, la palabra adelgazar es mucho más trascendente que llegar a una talla. A ver, analicemos un poco….cuando estaba en la carrera, adelgazar significaba, fumar mucho y beber café hasta el cansancio en vez de cenar y bajar ese centímetro de abdomen que “nos sobraba”. Ahora, fumando muy poco, 21 años, muchos viajes de trabajo y dos niñas después, es un reto que aburre, fastidia y a veces hasta ofende… Fin del análisis.
(Si esto fuera un guión podría: “tono ya molesto”:)¿Qué dietas no he seguido? Ya sé perfectamente lo que está bien y lo que está mal en la mesa (y no me refiero a los modales). La teoría ya fue aprendida y la práctica practicada, y aunque la meta en diversas ocasiones se cumplió y la satisfacción de verme en el espejo fue mucha, de una u otra manera siempre tengo que volver a empezar, como ahora.
Y mientras tanto mi amiga en las mismas, tratando de adelgazar 25 kilos para poder embarazarse de nuevo a los 37 años de edad. Mi comadre luchando contra sus falsos y crueles demonios de la fealdad e investigando nuevas cirugías. Mi madre en la Zona, mi vecina tomando pastillas y aquella otra dejándose engordar de la depresión de un mal marido. Otra aprovechó la histerectomía que le hicieron para erradicar un cáncer, para hacerse una lipo y alguna aprovechó la lana de su novio rico para reconstruirse su ya de por sí perfecto cuerpo. Mi amiga la del cuerpazo, inyectándose cosas para la celulitis, ni qué decir de aquella que acaba de bajar de peso de su reciente parto, se dio cuenta que sus cuentas no cuadraron y en 8 meses tendrá bebé de nuevo y de nuevo volverá a empezar. La doctora que recetó a dos de ellas pastillas para adelgazar se huyó si dejar rastro ni paradero y se rumora que dejó a un paciente en coma. Las modelos y actrices son cada vez más delgadas y cada vez hay postres más deliciosos en Chilis, no sé, el vivir esta paradoja creo que me está trastornando.
(después de 9 meses….)
Vaya, no ha sido tan difícil después de todo, he bajado casi 9 kilos y me faltan aun por lo menos 3, pero ya luzco muy diferente, mi amiga ya bajó 11 y también se ve muy bien. El resto de mis amigas ya convalecieron de sus operaciones o tratamientos y disfrutan sus cuerpecitos. La del mal marido sigue igual, solo cambio de color de pelo, y la embarazada ya hasta disfruta de la idea.
Y me pregunto…¿que va a ser de mí si llego a mi peso ideal? Extrañaré la eterna zozobra de no pasarme de raciones y el consabido cálculo matemático para lograr balance entre carbohidratos, grasas y proteínas. ¿Estaremos mis amigas y yo dispuestas a responsabilizarnos de una vida sin pensar en el peso, sin echarle la culpa de nuestros fracasos y descuidos a nuestro físico?¿podremos aceptar la idea de que si nos vemos diferentes no es porque estamos gordas sino porque estamos envejeciendo? (Para el guión: mirada al infinito...) no sé, ya llegará el día en que tengamos que decidir esas cuestiones. Hoy por lo pronto me pongo mi pantalón apretadito, blusa ajustada y mis tacones, salgo al balcón, cierro ojos, abro brazos y, como Leo, pienso… “I am the queen of the world”.
(Artículo escrito en 2006)

ay amiga que risa, todas en la misma sintonia. pero al final si no aprendes a comer bien, no leaunque la dieta que sigas, rebotaras al tercer dia segun las escrituras
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