Érase una vez una actitud que se creyó leyenda, ilusa.

"La vida es una mala noche en una mala posada"...

Santa Teresa de Jesús

lunes, 31 de enero de 2011

Cosa de niños, cosa de niñas





Organizando la piñata de mi hija menor, me enfrenté con un fascinante cuestionamiento acerca de las “cosas de niños” y las “cosas de niñas”.

Al preguntarle a mi inocente criatura de 3 añitos de qué quería su piñata su carita se iluminó, sus cejas se fruncieron y con voz ronquita me dice fuerte: ¡espaidemen!! (traducción: spider man, el hombre araña). Me pareció fascinante su decisión y su individualidad, después de todo Spider Man siempre ha sido uno de mis superhéroes preferidos, es infinitamente mejor que el nerd de Super Man (empezando por el traje y el hecho de que puede caminar por las paredes), es fotógrafo de profesión y.. en fin, puedo hablar toda la columna de él, pero no perdamos el punto.

El caso es que mi fascinación duró poco, solo el tiempo que me tardé en darme cuenta que spiderman es cosa de niños, no de NIÑAS. Sobre todo tomando en cuenta que mi hija mayor vive la vida color de rosa literalmente, cruza la piernita al sentarse y se sabe el nombre y apellido de todas las princesas existentes.

Traté de hacerla recapacitar (sin estar convencida de ello) y entonces se quedó pensando… y cambiando de opinión emocionada me da su segunda opción: ¡vinosauyos!!! (traducción: dinosaurios!).

Me pareció aun más fascinante, nunca voy a olvidar la primera escena de un dinosaurio (broncosaurius) en Parque Jurásico… me quede literalmente boquiabierta, con respiración cortada y todo. Pero había otro problema, ni a su padre ni a su hermana les pareció digno del tema de piñata de una hermosa niña. El papá hizo un enorme esfuerzo de persuasión y finalmente quedó un tema imparcial, trillado y típico.

Pero entonces ¿qué tendría de malo que a mi niña le gustaran esos personajes que, analizando detenidamente, son más interesantes que las princesas (dije interesantes, no bellos ni glamorosos)? ¿personajes de acción que tienen identidades fantásticas y habilidades atléticas son sólo de niños? ¿ los animales colosales cuyas características físicas e históricas nos dejan boquiabiertos, son de niños? ¿de cuántas cosas me habré perdido en mi infancia por ser “cosas de niños”? ¿de cuántas me estaré perdiendo en estos momentos por ser “cosas de hombres”? no sé. Pero creo que los hijos nos enseñan a abrir nuestros horizontes con sus reacciones puras e instintivas y nos ayudan a algo cada vez más difícil en este mundo sofisticado: nos ayudan volver a la base de nuestra esencia que probablemente no tiene nada que ver con el ser niño o niña.

Siguiendo el ejemplo inocente e instintivo de mi hija por fin me he comprado la revista de modas “para hombres” que siempre me ha encantado, lo hice sin remordimiento y creo que empezaré a quitarles el “sexo” a cosas y de esta manera conocer más no al hombre o a la mujer, sino a lo que está adentro.  

(Artículo escrito en 2005)

viernes, 28 de enero de 2011

Y entré al mercado Juárez...


Ya ni me acordaba donde estaba pero un amigo mío me pidió que lo acompañara y me llevo y gustosa fui. No recuerdo ni siquiera hace cuánto no visitaba aquel inmueble, que cuenta ya con estacionamiento techado, elevador y sus dos pisos de colorida y olorosa mercancía.
Lindo el lugar, limpio, amontonadito cual debe ser, lo primero que me saltó en cara fue un changarro –uno de tantos, había muchos con esa mercancía- repleto de unos vestiditos muy monos, como en organdí (que no se que tela es pero, así como suena se veía el vestidito) de todos colores, la “chasarilla” o camisita formal y el shorcito, con sus bordes en encaje muy nice. Ya cuando tuve tiempo de enfocar, después del salto inicial, noté que para ser de bebé eran demasiado chiquitos… son de muñeca pensé que lindos…. Varios minutos, changarros y pasillos después caería en cuenta que son “para que vista al niño, ahora que lo levante el día de la Candelaria” (Señor del Huerto y yo de irreverente que quité todo el decoro navideño antes de que los Santos Reyes llegaran, lo pobres yo creo que llegaron y se sacaron de onda y ni vestí al niñito por Dios).
Me encantan los mercados típicos, me hipnotiza tanta mercancía, me pierdo en sus detalles, los colores que ves en ellos están en vías de extinción, los olores grasientos y deliciosos te llaman como el pecado a la carne, la gente es vendedora de “nacencia”, te colocan lo que veas, te convencen, te van bajando los precios nomás al irte viendo la cara (que al final a veces te la ven). Siempre hay movimiento, siempre hay vida, todo arreglado y a la vez espontáneo, todos se conocen y te recomiendan al de al lado si ellos no lo tienen.
El mercado Juárez además es un crisol en donde se amasa un sincretismo que, aunque contemporáneo, venimos cargando hace mucho tiempo…
Ahí está la señora hermosa que junto a su amiga tejen canastas, en una esquina que hierve canastas de todos tamaños. Están las mejores hierberías, las más completas, las que proveen del delicioso aroma a pasto, maderas y manzanilla, evocador de los antepasados, del campo, de todo lo bueno que es gratis, lo que da la tierra.
Están desde Saltillo los jorongos, calientitos, grandes, grises, con grecas, con “diseño” y tradicionales… está el cabrito en salsa, la fritada y la paleta, recién hecho, listo para servir al ejecutivo que trabaja cerca, y a la raza antojada del norte… están las fruterías inverosímiles y las tiendas de todos los productos imaginables que pudieran estar hechos de barro… la esquina con revistas viejas que ahora llaman vintage y que son fascinantes… las veladoras, los inciensos de todos sabores y colores, los huaraches y en medio de todo, en todas partes, viéndote desde todos los ángulos, de todos los tamaños y materiales, está la santa muerte…
La Virgencita de Guadalupe tristemente desplegada a un segundo o tercer plano, los santitos en sus tiendas sí, pero allá atrás, tristeando, empolvados. La santa muerte haciendo su agosto y con ella los comerciantes que la ofrecen con consignas que presumen ayuda para cuidar negocio, para evitar infidelidad, para alejar mala suerte y mal de ojo, para proteger de la maldad… Me dio temor, curiosidad, sorpresa, incredulidad.
En cuestión de minutos, ya estaba yo en una hierbería en donde la persona que me atendía –de sexo indefinido, cutis maltratado y buen vendedor-  tenía a bien recomendarme para mis males el te “digital”... "ya sabe seño, para todo lo de la mujer, le limpia muy bien, le ayuda con las hormonas"… de manera tan convincente que lo compre sin parpadear. Al pagar en la vitrina, una imagen tamaño Barbi de la santa muerte esperaba parada entre él y yo… "y la venden mucho?" Le pregunté sonriendo como queriendo yo chacotear… me miró a los ojos, y serio me dijo: "la creencia, es la creencia… ese ser no es bueno ni malo, pero, ahí está… al final, si algo tenemos seguro es que nos va a llevar"…
Capté la seriedad del asunto y entendí que más que miedo había respeto, y que en esos lares, esto no se presta al chacoteo… agradecí y me retiré tratando de no ver esas imágenes que aunque para mí no tienen sentido, sí me incomodaron, sobre todo me incomodó saber que para alguien más, para mucha gente es completamente sensato el hecho de que la muerte sea santa y los proteja…

jueves, 27 de enero de 2011

Ovulando que es gerundio


Una vez oí el concepto “El País de las Mujeres” y mil cosas vinieron a mi cabeza….
Existen varios países de mujeres. Almodovar por ejemplo tiene el suyo propio, un lugar rosa groovy, en los que las contradicciones conviven con tal naturaleza que ya no sabes si es sutil o descarado. Su diseño de producción bien podría confeccionarse en Chanel o Gucci, y sus diálogos podrían ser el eco de las líneas más cotidianas de una conversación absurda, pero real. Un país que lo odias o lo amas, te hechiza por esa dicotomía y te envuelve en la identificación indefensa de la propia identidad con cada uno de sus inverosímiles personajes.

Existe también el país de las mujeres que viven del romance. En este país la mujer es (para sí misma) el centro total de la vida de todos y con ella el romance de ensueño que le enseñaron desde la lactancia. Aquel de las princesas, las Barbis, y todos los cuentos en los que empezaban y terminaban con una bella chica pobre y un adinerado, guapo y perfecto príncipe que la salvaba de cualquier situación. En este país hay dificultades, cómo no, brujas feas y envidiosas, hermanastras, villanos pero todas estas dificultades giran alrededor de la belleza y candor de la protagonista que es envidiada y deseada por todos. Y siempre, oyeron bien, siempre el amor triunfa porque el amor es lo más importante de todo en este mundo. Y cómo no ha de serlo si el amor es belleza, romance, riqueza, felicidad eterna en este país. Definitivamente no hay dolores de parto, ni hinchazones del embarazo o pezones sangrados. No hay negociaciones por quién usa el baño primero, ni rutina o aburrimiento sexual. No hay enfermedades que dejan sin cabello a la mujer o sin potencia al hombre. Ni pensar de gente discapacitada o desempleo. No hay edades ni etapas, siempre la protagonista debe buscar el amor, sin importar lo que abandone o las frustraciones que cause, porque a ella le han enseñado que el amor que se practica en su país es perfecto (y que ha de ser por un hombre por supuesto), es lo único que vale la pena para no estar sola (que es lo peor que le puede pasar a una princesa de este país).

Existe por otra parte, el poderoso país de la mujer que está ovulando. Es un lugar muy visitado pero difícil de reconocer concientemente. En este país el sexo opuesto adquiere vital importancia ya que inexplicablemente deja de ser un sujeto más y se convierte en El Objeto. Sus movimientos toscos y sin gracia se convierten en imanes y las fronteras del espacio vital disminuyen considerablemente. En este país es imprescindible tocar, sentir, acercarse. Este lugar es motivo de muchos despertares, causa de flaquezas y origen de la vida. Y probablemente por eso es que muchos dicen que gracias a este místico país existe un ritmo universal que mueve cuerpos, sacude almas y cataliza conciencias. Y se especula que el Creador puso aquí el punto clave del encuentro entre Venus y Marte, entre el pecado y la penitencia. Sabio y Eterno Creador…

Menos misticismo y más pragmatismo… cómo ignorar el país de la mujer liberada. Liberada al parecer de sus opresores históricos: la sumisión, la debilidad, la dependencia, el anonimato.
No así de sus opresores más antiguos: sus propios miedos e inseguridades. Pero en este país esto se soluciona prácticamente: preparación universitaria, varios idiomas, independencia económica, poder, y claro, cirugías estéticas. Aquí abunda el paisaje urbano, la moda y las armas viriles para tratar con ejecutivos llevados.

La naturaleza de la mujer es multinacional y no puedo imaginar un solo país de las mujeres. ¡Madre mía! y yo que estoy criando dos de ellas. Ahora veo la importancia de su preparación políglota y su sabiduría geográfica, deben estar preparadas para saber diferenciar entre ser viajeras o turistas en tantos y tan variados países. Y sobre todo deben saber cómo conservar su esencia, sus valores y por supuesto, su invaluable capacidad de asombro al descubrir el mundo perdido que existe en cada mujer.

Siempre sueño...

(De la serie de textitos que escribí en 1991 lejos, frente a una vela y con un vodka, sin tratar de descifrar los sueños)

Cuando sueño, más allá de mi conciencia se debaten en constante duelo a muerte padre e hijo, no se entienden, no perdonan, uno juzga, otro actúa... Sólo en ese instante onírico la desesperación se consuela con las ansias, y el odio se torna tan neutro que se pierde en ocres tintas de humo.

El terror no es controlable y juega con eróticos puñales que penetran en los ojos de aquel niño, que no llora, que no ríe, sólo juega con calores y con fríos. Una cara, que me duele, se desplaza sabiamente en la tormenta del instinto. Catártico velo que cubre un rostro religioso invisible. No hay valor para desnudarlo entre gritos, risas y gemidos, incapaz de describirlo, sólo el sueño metafora con lo que en vigilia no posee sentido.

Ese padre y ese hijo, poseción implícita en el ocaso del acostumbrado sentimiento filial e infinito. La verdad en lo profundo escarnece relaciones y enaltece lo prohibido...

Un paisaje con objetos que este siglo ha definido: una lápida, un espejo, un pecado sin castigo. Mi memoria se entusiasma y pierde límites, embriagada por el sueño, instante eterno, contínuo. Y el deseo sacrificado corre libre sin dueño, sin actas, biblias, policías o prejuicios.

Terrible maravilla que rompe noche a noche con los mitos que una piel guarda y muestra. Espacio único en donde mi sentir no se divide, se mezcla en una orgía de magia, sombras y espirales de colores sin luz.

Sueño, libre encierro del placer de quien calló cuando sonrió; de quien expuso a gritos los silencios de una vida llena de vacíos. Injuria que escupe a la tambaleante dignidad que, gracias a los demás es mía. Cálida sangre que pasea por el hielo de una mente que solo despierta cuando está dormida.

miércoles, 26 de enero de 2011

Una regia en Praga I

La regia quería salir de sus calles conocidas, había terminado carrera y sabía que tenía que haber algo más en el mundo que ese viento, ese sol y esa vida. Así fue como algo se movió, una oportunidad y ella, la cazó.  Y se fue a Praga cuando tenía 22 años, donde vivió y aprendó muchas cosas, pero la más valiosa fue hacer conciente la posibilidad absoluta de vivir en un recuerdo.

El jet lag le pegó con todo. Finalmente se levantó dispuesta a "vivir mundo" con su prima Mariana, que la esperaba sentada en su cama para comenzar juntas, solas, en un país que ella ya conocía y que por diversión, se moría de ver la cara de la regia cuando lo conociera.

La experiencia del metro fue por demás apestosa, tuvo que bajar en la 3a. estación a tomar aire fresco porque los olores a sudor y especias pudieron con ella (a lo largo de los meses, no se sabe bien qué pasó, pero dejó de sufrir en el metro, algunos piensan que se acostumbró y otros, que empezó a oler como ellos)  Finalmente lo logró, llegó viva a Waslavkse Namiesti (así se oía, no sabe escribir checo) La Avenida de San Wenseslao, que acababan de convertir en un parque peatonal.

El metro las dejo en la parte más alta de la avenida que se coronaba con el Museo Nacional imponente, como monarca absoluto y fué ahí cuando se suspendió en su primer recuerdo, como entrando de puntitas en una burbuja. Caminaba en su recuerdo, lo olía, lo tocaba, el viejo mundo tal cual: una enorme avenida en bajada, con un ancho camellón lleno de flores de todos colores y flanqueada a ambos lados por hileras de edificios de una arquitectura neogótica y barroca tardía que no se parecía a lo que la regia tenía como referencia de "antiguo" (que era Guanajuato).

Avanzaba sólo para descubrir más calles, más edificios, más plazas, iglesias por todas partes, un reloj de cuento medieval, fachadas con murales hechos a mano en el siglo XVII, volteó casualmente hacia una entrada donde vio el busto de alguien, nomás por no dejar se acercó, "aquí vivió Frank Kafka" , allá vivió Mozart, acá Smetana...

El lugar en todos los aspectos era una cápsula en el tiempo, la gente se vestía sin moda alguna, sólo se vestía, los carros eran pequeños, cuadrados, sin colores, había grandes hileras para entrar a una librería, con gente de todas las edades que esperaba poder comprar un libro (eso fue lo más raro de todo, haciendo fila para comprar un libro? ni que fueran tortillas). Era 1991 y estaba anunciado con bombo y platillo el gran estreno de La Guerra de las Galaxias IV (como lo oyen), estreno que la regia no podría perderse, por bizarro y porque su lado geek ama a Han Solo...por supuesto "doblada al checo". Nadie la había visto, así que no se sabe por qué pero el destino regaló a la regia dos estrenos de su pelicula preferida, con dos reacciones idénticas en dos mundos diferentes, a muchos años luz de distancia...

Checoslovaquia en ese entonces tenía menos de dos años de haber salido del letargo socialista en el que la metío la segunda guerra mundial junto a los paises del bloque del este. El muro había caido y con sus escombros llegó la regia a conocer no solo el viejo mundo, sino el viejo mundo del bloque socialista.  Y en efecto, la bella Praga había vivido todos esos años guardada en una caja de cristal, con todo lo positivo y negativo que esto llegaría a tener, aunque a decir verdad, la regia siempre sintió que esos años recluida la había preservado de tanta basura. Aunque en el aire, se sentía tristeza...

CONTINUARA, COMO CONTINÚAN LOS RECUERDOS...

martes, 25 de enero de 2011

Quemando las naves, salió la optimista a la mar...

Con tanta teoría de la ley del pigmaleón, el Optimismo visualizó su propia redención y encontró a la persona idónea para llevar a cabo su plan.
Sin embargo, los demonios del día a día lucharán por derrocar al optimismo ya instalado en la optimista, quien además deberá permanecer con los pies bien puestos en la tierra, labor en verdad épica cuando se viven entre lo sublime y lo grotesco.
La optimista habrá de sopezar la realidad entre la información mediática que incluye el cúmulo galáctico de estrellas fugaces de televisa, hollywood y alternos, y la realidad cotidiana de una vida sin mayores complicaciones que la vida misma con lo simple, sublime y desgarrador que esto puede llegar a ser...
Entre la anécdota privada y el escrutinio público, y por supuesto, siempre atenta a líbranos de las balaceras amén, existen recobecos, esquinas, orillas, puntos y comas que ameritan reflexión, opinión no pedida, observación y porsupuesto chacoteo, nomás para no tomarse la vida tan en serio que luego se pone muy pesada.
No hay sís ni han nos, no blancos, no negros, no nuncas ni siempres, hay búsquedas eternas que no encuentran pero aplican.

la palabra dominguera

Habrá que tomar en cuenta el siempre vivido y jamás mencionado placer de no solo decir, sino aplicar con todos sus pies, una buena y gradielocuente palabra dominguera.
Probé la sustancia y es INOCUA... son más de ochenta los que cruza su OSAMENTA... estuvo muy ABRUPTO el cambio... qué camino más INSOSPECHADO...

En fin, que me digan que no es precioso saborear un idioma y viajar por sus hermosas palabras domingueras aunque rara vez sepamos bien qué significa... siempre he pensado que el idioma es la proyección más banquetera de la vida y la cultura... el acento alemán y su relación con la milicia, el  francés que besa dulce en un país por demás estético... el chino corto y cortante como los ojos de sus hablantes...el italiano tan impulsivo y colérico como la mafia... los idiomas amigos (o sea los noruegos, belgas y daneses) como un amigo que cae bien pero al que no se le entiende nada... el portugues, super cachondo y playero como la samba y las tangas... y el español mexicano, claro, con sus palabras domingueras que ya no se dicen, ni en domingo, y sus dichos de rancho, y sus nombres de pila y sus coplas predican y sus bombas que riman, sus acentos y sus dichos...

El idioma maltratado, mutilado, agringado, vendido, nuestro idioma, nuestra herencia, nuestro signo... no me cansaré de promulgar mal que bien la palabra dominguera y el dicho de rancho, que en cada letra del idioma, viene tácito un idilio...

lunes, 24 de enero de 2011

Dimes y diretes...

Cuando alguien te dice "la película estuvo palomera", lo que en realidad quiere decir es: "sí me gustó pero como que a la gente que sabe no, tons mejor utilizo sus propias palabras para quedar en quien sabe"...
Cuando una mujer dice "a mi me gustan los hombres mayores" seguro tiene menos de 25 años...y cuando un hombre dice "a mi me gustan las mujeres mayores", seguro es un chamaco de 18 buscando una de 25 años...
Cuando alguien dice "se lo merecía por cusca", en realidad quiere decir "sonsa, la cacharon"...