Érase una vez una actitud que se creyó leyenda, ilusa.

"La vida es una mala noche en una mala posada"...

Santa Teresa de Jesús

jueves, 27 de enero de 2011

Ovulando que es gerundio


Una vez oí el concepto “El País de las Mujeres” y mil cosas vinieron a mi cabeza….
Existen varios países de mujeres. Almodovar por ejemplo tiene el suyo propio, un lugar rosa groovy, en los que las contradicciones conviven con tal naturaleza que ya no sabes si es sutil o descarado. Su diseño de producción bien podría confeccionarse en Chanel o Gucci, y sus diálogos podrían ser el eco de las líneas más cotidianas de una conversación absurda, pero real. Un país que lo odias o lo amas, te hechiza por esa dicotomía y te envuelve en la identificación indefensa de la propia identidad con cada uno de sus inverosímiles personajes.

Existe también el país de las mujeres que viven del romance. En este país la mujer es (para sí misma) el centro total de la vida de todos y con ella el romance de ensueño que le enseñaron desde la lactancia. Aquel de las princesas, las Barbis, y todos los cuentos en los que empezaban y terminaban con una bella chica pobre y un adinerado, guapo y perfecto príncipe que la salvaba de cualquier situación. En este país hay dificultades, cómo no, brujas feas y envidiosas, hermanastras, villanos pero todas estas dificultades giran alrededor de la belleza y candor de la protagonista que es envidiada y deseada por todos. Y siempre, oyeron bien, siempre el amor triunfa porque el amor es lo más importante de todo en este mundo. Y cómo no ha de serlo si el amor es belleza, romance, riqueza, felicidad eterna en este país. Definitivamente no hay dolores de parto, ni hinchazones del embarazo o pezones sangrados. No hay negociaciones por quién usa el baño primero, ni rutina o aburrimiento sexual. No hay enfermedades que dejan sin cabello a la mujer o sin potencia al hombre. Ni pensar de gente discapacitada o desempleo. No hay edades ni etapas, siempre la protagonista debe buscar el amor, sin importar lo que abandone o las frustraciones que cause, porque a ella le han enseñado que el amor que se practica en su país es perfecto (y que ha de ser por un hombre por supuesto), es lo único que vale la pena para no estar sola (que es lo peor que le puede pasar a una princesa de este país).

Existe por otra parte, el poderoso país de la mujer que está ovulando. Es un lugar muy visitado pero difícil de reconocer concientemente. En este país el sexo opuesto adquiere vital importancia ya que inexplicablemente deja de ser un sujeto más y se convierte en El Objeto. Sus movimientos toscos y sin gracia se convierten en imanes y las fronteras del espacio vital disminuyen considerablemente. En este país es imprescindible tocar, sentir, acercarse. Este lugar es motivo de muchos despertares, causa de flaquezas y origen de la vida. Y probablemente por eso es que muchos dicen que gracias a este místico país existe un ritmo universal que mueve cuerpos, sacude almas y cataliza conciencias. Y se especula que el Creador puso aquí el punto clave del encuentro entre Venus y Marte, entre el pecado y la penitencia. Sabio y Eterno Creador…

Menos misticismo y más pragmatismo… cómo ignorar el país de la mujer liberada. Liberada al parecer de sus opresores históricos: la sumisión, la debilidad, la dependencia, el anonimato.
No así de sus opresores más antiguos: sus propios miedos e inseguridades. Pero en este país esto se soluciona prácticamente: preparación universitaria, varios idiomas, independencia económica, poder, y claro, cirugías estéticas. Aquí abunda el paisaje urbano, la moda y las armas viriles para tratar con ejecutivos llevados.

La naturaleza de la mujer es multinacional y no puedo imaginar un solo país de las mujeres. ¡Madre mía! y yo que estoy criando dos de ellas. Ahora veo la importancia de su preparación políglota y su sabiduría geográfica, deben estar preparadas para saber diferenciar entre ser viajeras o turistas en tantos y tan variados países. Y sobre todo deben saber cómo conservar su esencia, sus valores y por supuesto, su invaluable capacidad de asombro al descubrir el mundo perdido que existe en cada mujer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario