La regia quería salir de sus calles conocidas, había terminado carrera y sabía que tenía que haber algo más en el mundo que ese viento, ese sol y esa vida. Así fue como algo se movió, una oportunidad y ella, la cazó. Y se fue a Praga cuando tenía 22 años, donde vivió y aprendó muchas cosas, pero la más valiosa fue hacer conciente la posibilidad absoluta de vivir en un recuerdo.
El jet lag le pegó con todo. Finalmente se levantó dispuesta a "vivir mundo" con su prima Mariana, que la esperaba sentada en su cama para comenzar juntas, solas, en un país que ella ya conocía y que por diversión, se moría de ver la cara de la regia cuando lo conociera.
La experiencia del metro fue por demás apestosa, tuvo que bajar en la 3a. estación a tomar aire fresco porque los olores a sudor y especias pudieron con ella (a lo largo de los meses, no se sabe bien qué pasó, pero dejó de sufrir en el metro, algunos piensan que se acostumbró y otros, que empezó a oler como ellos) Finalmente lo logró, llegó viva a Waslavkse Namiesti (así se oía, no sabe escribir checo) La Avenida de San Wenseslao, que acababan de convertir en un parque peatonal.
El metro las dejo en la parte más alta de la avenida que se coronaba con el Museo Nacional imponente, como monarca absoluto y fué ahí cuando se suspendió en su primer recuerdo, como entrando de puntitas en una burbuja. Caminaba en su recuerdo, lo olía, lo tocaba, el viejo mundo tal cual: una enorme avenida en bajada, con un ancho camellón lleno de flores de todos colores y flanqueada a ambos lados por hileras de edificios de una arquitectura neogótica y barroca tardía que no se parecía a lo que la regia tenía como referencia de "antiguo" (que era Guanajuato).
Avanzaba sólo para descubrir más calles, más edificios, más plazas, iglesias por todas partes, un reloj de cuento medieval, fachadas con murales hechos a mano en el siglo XVII, volteó casualmente hacia una entrada donde vio el busto de alguien, nomás por no dejar se acercó, "aquí vivió Frank Kafka" , allá vivió Mozart, acá Smetana...
El lugar en todos los aspectos era una cápsula en el tiempo, la gente se vestía sin moda alguna, sólo se vestía, los carros eran pequeños, cuadrados, sin colores, había grandes hileras para entrar a una librería, con gente de todas las edades que esperaba poder comprar un libro (eso fue lo más raro de todo, haciendo fila para comprar un libro? ni que fueran tortillas). Era 1991 y estaba anunciado con bombo y platillo el gran estreno de La Guerra de las Galaxias IV (como lo oyen), estreno que la regia no podría perderse, por bizarro y porque su lado geek ama a Han Solo...por supuesto "doblada al checo". Nadie la había visto, así que no se sabe por qué pero el destino regaló a la regia dos estrenos de su pelicula preferida, con dos reacciones idénticas en dos mundos diferentes, a muchos años luz de distancia...
Checoslovaquia en ese entonces tenía menos de dos años de haber salido del letargo socialista en el que la metío la segunda guerra mundial junto a los paises del bloque del este. El muro había caido y con sus escombros llegó la regia a conocer no solo el viejo mundo, sino el viejo mundo del bloque socialista. Y en efecto, la bella Praga había vivido todos esos años guardada en una caja de cristal, con todo lo positivo y negativo que esto llegaría a tener, aunque a decir verdad, la regia siempre sintió que esos años recluida la había preservado de tanta basura. Aunque en el aire, se sentía tristeza...
CONTINUARA, COMO CONTINÚAN LOS RECUERDOS...
me encanta praga, nos queriamos quedar a vivir alla, pero encontramos un lugar de comida mexicana delicioso con una buena traduccion del arroz a la mexicana. asi que la nostalgia gastronómica pudo mas. jaja
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