Érase una vez una actitud que se creyó leyenda, ilusa.

"La vida es una mala noche en una mala posada"...

Santa Teresa de Jesús

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Todos Santos, día de muertos



Quizá sea por ese miedo irracional que siento hacia lo desconocido, que el cerrar los ojos e imaginar que un día no tendré este cuerpo y no estaré en este mundo es uno de los pocos ejercicios que me petrifican.
En el Norte somos austeros, nuestras costumbres, aunque ricas, no son tan coloridas y variadas como en el centro y sur de este mismo país, sin embargo agradezco y le reclamo a mi tierra las mezclas, los extremos y las ironías con las que me ha criado, aun a kilómetros del centro.
Pero hace algunos años, no recuerdo bien el momento exacto descubrí lo que para mi es una de las tradiciones más hermosas del género humano: la tradición de los altares y todo lo que ello significa en el día de muertos.

Aunque cada región de México tienes sus variantes al respecto, la belleza y misticismo de esta fecha engloba en general un concepto brillantísimo: los ausentes vienen a pasar un rato con los presentes, sin sustos, sin miedos, sin misterios.
Mi fascinación se enganchó del pensamiento mágico que crea la realidad paralela de que “el muertito” (llamarlos en diminutivo es también digno de otro blog) pide permiso ESA noche para bajar a departir en un verdadero festín de colores, olores y sabores con los que aun penamos en este mundo matraca.
El pecho se me llena de suspiros y esperanzas cuando visualizo la fiesta, no son fantasmas, son almas limpias que piden permiso para salir, se los dan y mezclando tierra con cielo, emprenden el viaje en su carácter de alma-cuerpo etéreo, caminando en una peregrinación larga, sentida, que saben que valdrá la pena porque los del más acá hemos arreglado todo para respetar, disfrutar y vivir esa noche un poco de su muerte, de su paz por fin lograda, de su presencia que nunca se fue y de ese amor que no fallece.
Y así, hemos dispuesto todo, trabajamos varios días recortando papel, consiguiendo las flores, las fotos, los objetos, los recuerdos. Le compramos ropa nueva para que se cambie, ha de ser nueva, se lo merece. Señalamos con velas el camino para que pueda llegar a su propio altar ya que es difícil saber cual es cual entre tanto difuntito… marcamos en el piso con tierra, piedras y flores de cempazúchitl  los puntos cardinales parque que no se desubique en su camino de regreso.
Al llegar encontrará un vaso de agua, un espejo y un anafre, llegará con sed, frío y con ganas de arreglarse, hay que pensar en todo. Colocamos en los escalones del altar con gran dedicación y cariño lo que le gustaba: que si el tequila, que si un cigarrito, que si la guitarra, que si la pelota de beisbol. Preparamos como antaño su comida preferida y por supuesto pan de muerto, que aunque el no puede comerla en el estricto sentido carnal, si la degustará con nosotros y nosotros la disfrutaremos por él y con él. Qué mejor sentido para un banquete!
Tocaremos la música que juntos escuchamos, que le gustaba a él y lo sentiremos en cada acorde en cada palabra, en cada melodía. Nadie se quiere dormir, y es que el dolor de su ausencia, de su muerte, de nuestra vida si el o ella se alivia y se refresca en este altar de velas, olores y colores, y hay que pasarla despierto, en vigilia ya habrá tiempo de dormir cuando muramos.
El primero de noviembre vienen los angelitos, los niños que se fueron antes, que sólo estuvieron aquí un ratito para iluminar la vida de quienes los conocieron y luego regresaron a su nube, son hermosos, vienen brincando, cantando, consentidos de Dios. El dos de noviembre vienen los adultos, esos vienen en grande hordas, a paso lento y cuidadoso porque no se quieren caer. Buscan con la mirada a los suyos, o bien por los olores se dejan guiar, otros caminan tras la música que los llama.

La velada desvelada se llena de recuerdos que solo por esa noche tienen permiso de volver a vivirse de manera tan exacta que hasta muestran detalles que muchos habían olvidado, que esto y que lotro salud!… el difunto está en medio y se presiente, esa noche mágica no hay ánima que sea malvenida o no deseada. La noche ayuda con sus murmullos y sus vientos y la luna hace guardia, pues aunque esté ausente, está siempre presente.
Los animales del monte que rodea al Camposanto se inclinan por respeto y se llenan de energía, emisarios instintivos no juegan con lo que no es para jugar.
Y es ese pensamiento que bien García Márquez podría apropiarse por completo en una de sus novelas del más alto realismo mágico, lo que hace que esta celebración sea tan y tan hermosa para mi. Este sincretismo perfecto no es de nadie sino de mi pueblo, y me ofrece a mí, norteña austera de tradiciones y costumbres la oportunidad de viajar por una realidad paralela llena de nostalgia y de fe.
Porque en cada altar y en cada ofrenda, somos nosotros los que revivimos al recodar y amar tanto, somos nosotros los que viajamos, somos nosotros los que nos alimentamos de sabores, olores y sonidos que tienen un nombre y un apellido. El nombre de quien se fue para nunca volver, pero que en realidad para nosotros, no se ha ido.


viernes, 26 de agosto de 2011

Esa sensación de abandono...

Cómo se quita esto? Al ir dejar a mis hijas que son mis bendiciones, voy por la avenida panorámica y veo un hermoso Cerro de la Silla en bruma, con un magnífico cielo y luego ahí estaban, mis entrañables montañas escondidas, rayadas por el sol... y cómo se quita esto que traigo en el pecho y que frunce mi seño?

Cómo se lava esta sensación de vacío y abandono, de desprotección y de muerte con la que al parecer todos amanecimos hoy? cómo se sonríe sin que cueste, se vive sin que duela, cómo?

Cómo se pasan los días después de algo así, porque detrás de la tragedia y la muerte que ocurrió ayer esta algo con lo que termina de morir nuestra agonizante sociedad regiomontana: ayer calcinaron el último vestigio de confianza y seguridad social que quedaba en lo corazones de quienes queremos que las cosas sean igual que antes. No lo son.

Qué noche para los que pierden una vida de su vida, qué deuda para para con los "deudos" qué noche persiguiendo una esperanza en el terror, descubriendo lo que nadie quiere descubrir, he pensado en ellos tanto... qué día para los que perdimos la sonrisa por un momento y ganamos esa terrible y escalofriante sensación de abandono, de vacío.

No hay manera, sólo Dios, que es grande y sobrepasa todo esto por tanto, que lo sufrió y que conoce lo que reina en nuestro corazón vacío.

Dios llena este vacío, que hoy duele y cega...

domingo, 17 de abril de 2011

Elí Elí ¿Lemá sabactaní? parte I

Domingo de Ramos, siempre soleado, con viento. Todos con ramos recibimos a Jesús, el que habla hermoso, que consuela como nadie, que hace cosas increbiles como por arte de magia. El mismo, siempre tan contradictorio a lo que es el mundo, es el que viene en un burro (qué extraño, el merece el mejor jamelgo, el más gallardo, el más hermoso), Jesús siempre manso, entra glorioso, lentamente, creíamos que estaba en silencio pero miles de años después nos dimos cuenta que estaba orando.

Todos los personajes de esa trágica pero magnífica historia apuntan a mí. Todos soy yo en algún momento, esa historia del judío que era inocente, que no hizo más que mostrar la verdad, ser generoso y curar al amar, y que fue asesinado y humillado hasta el extremo por su mismo pueblo, hace tantos años, en un lugar tan lejano... esta historia siempre me envuelve y tiene algo que ver conmigo...

Puede ser algo como hoy, que yo era el pueblo, siempre decepcionado de sus gobernantes, siempre temeroso, siempre deseando algo mejor, y por las malas para que aprendan... por eso grité hoy... qué importa quién es El después de todo, no nos sirve a como está ahorita la cosa, El no maneja armas, no es buen político, no tiene contactos, no tiene capital... no nos puede ayudar, y los malos siempre tengo la impresión que son más, que son más fuertes, que son invencibles.

Con tanta muerte, con tantos muertos diariamente, con el sonido de las balas despertándome a las 3 de la mañana, no tarda la muerte en tocar a mi puerta, en llegar a mi casa y mancharla, necesitamos algo radical, alguien entrón, valiente, un buen líder... y llegó entonces a mí el nombre: Barrabás.

Era una pequeña pero irresistible oportunidad de participar por fin en la vida política y social de mi pueblo, yo que siempre estoy escondida, yo que soy débil, inutil, transparente... y entonces vino a mi mente la posibilidad de que nosotros, los oprimidos por la violencia, fuéramos quienes tomáramos las armas y matáramos al fin a todas esas cucarachas que tanto dolor nos han inflingido. Que esto se acabe ya! cortemos de tajo tanta maldad, tanta tortura, tanta muerte... y si para eso tengo que entregar a un inocente, pues, qué le hacemos, alguien tiene que pagar... es el saldo, el precio.

Entre la excitación del posible éxito ante la desolación que vivimos, la esperanza de salvar a mi pueblo lleno  de miedo y angustia, y el tumulto que vibraba igual que yo, que sufría igual que yo, que había perdido a sus hijos, a sus padres, a sus hermanos en manos del martirio; surgío en mí una valentía nunca antes vista, la valentía que da la muchedumbre, el anonimato, el miedo y... grité...

Crucifícalo!!! a El crucifícalo!!! a mi qué me importa su suerte, danos a Barrabás... y que su sangre caiga en mi y en toda mi descendencia, total, eso a quién le importa... ahorita a El, crucifícalo...

Y su sangre cayó, en mí, en mi descendencia, y caerá por siempre... pero no para mancharnos, sino, como todo lo que El hacía, tan contradictorio al mundo, su sangre se derramó para lavarnos de tanto odio, el mismo odio que me llevó a mí hoy, a entregarlo a la muerte...

martes, 8 de marzo de 2011

Ni me gusta tanto el pink

Preocupante... preocupante que en pleno siglo XXI, cuando la gente nacida en la segunda mitad del siglo pasado creíamos que las nuevas generaciones ya traian nuevos aires de tolerancia y visión, una se entere que quienes dirigen la Federación de Estudiantes de su alma matter, y en su mayoría mujeres, piensen que la mujer es un hermoso defecto de la naturaleza, que vale porque puede ser madre y que debe vestir en rosa para autofestejarse... a ver... defecto, madre y rosa..

No me gusta el color rosa, bueno a veces, en algunos objetos se ve muy bien, como en mi pinki mac, por ejemplo. Me gusta el color anaranjado, los ocres, y el amarillo del sol. Nunca me han gustado las minifaldas, me hacen sentir vulnerable, expuesta e incómoda. No visto a mi perrito con tutús y no creo que todos los hombres que bailan ballet sean gays.

Definí que quería ser madre una vez que ya casada me sentí preparada para ello, no antes, y no cocino nada, no bordo, no tejo, no hago manualidades. Me gusta la musica melosa de Wilson Philips, algo de rock de los ochentas, más bien toda la musica de los ochentas, las cumbias, la salsa, Pesado, Intocable, el jazz, Aerosmith, Ten thousand maniacs y el mariachi.

Adoro la moda y amo los ranchos norestences, la carne asada y el sushi, Guanajuato y Praga, mi pasión es bailar y mi hobie leer y escribir.  Siempre soñé con ser un superhéroe que pateara traseros como el hombre araña, y en las reuniones con mis tíos más machistas no puedo quedarme callada. Abogada del diablo y catequista, admiradora perdida de los dinosaurios y de las novelas de Jane Austen y lectora precoz de la revista Mad... en fin.

Una vez analizada mi personalidad, y estando conciente de que la palabra "normal" la mayoría de las veces se sobre-estima, ¿como podría yo encasillar lo que es una mujer???

Si no es sólo madre, o sólo bella, o sólo humanidades, o sólo perversión sexual, o sólo espiritualidad, o sólo silencio abnegado, o sólo plática interminable. No es sólo rosa, ni sólo hormonas en sus días, ni sólo facilidad para el diseño, ni sólo buena vendedora. Mujer no es sólo lo que un hombre no es, no es sólo complemento perfecto, o sólo armonía y despilfarro... no es solamente contradicción y juicio, honestidad y manga ancha...

Es vida, cuerpo y alma y es una identidad intensa o superflua, pero es.

Y por más que sea, lo que sé es que no puede etiquetarse en rosa o en seda, ni en beso o en belleza, ni en maternidad o fantasía, porque aun con la ausencia de todo ello, y con la suma de otras cosas, el camino a conocerse en las mujeres no termina. Se define paso a paso, se decide con la vida.

A mi ni me gusta tanto el rosa, y sin embargo, es lo que menos importa.


Imágenes del libro Princesas Olvidadas o Desconocidas de P. Lechermeier y R. Dautremer.

lunes, 21 de febrero de 2011

Notas breves del dolor

Vacío y suficiente, el dolor llega físicamente, y te enfrenta a una realidad que siempre tuvo la gracia de esconderse. El dolor detona caridad y empatía o bien, desgarra envidias y proclama maldiciones.

El dolor en el cuerpo llegó un día y golpeó la cabeza tan fuerte que no se salió pacíficamente. Una pluma en el viento era el cuerpo, sin voluntad, sin entrada, sin salida. El dolor hace bajar al infierno y tocarlo con un pie, y es cuando el cuerpo entiende su caracter purificador, analogía del fuego, que quema y limpia, y mata, y enciende.

El dolor llegó al alma una gris mañana de cumpleaños, casi siempre llega de manera sorpresiva, como si se estuviera escondiendo detrás de la cortina y esperara el momento más ingenuo para encajar sus puñaladas. Y la oprime y la ablanda, y un gran pie aplana el pecho que con suerte muy apenas se levanta.

El alma adolorida pierde su peso, se hace leve y por lo mismo levita. Toca con su mano el cielo y es cuando uno entiende el caracter divino del alma, que es capaz de soportarlo, de guardarlo, acariciarlo o soltarlo para que vuele con sus alas negras, desgarradas.

Al ser carne y alma aprendemos que el dolor con sus colores algún día llegará enfrentandonos al miedo, al delirio a la tempestad... efímero viajero que derrepente ancla. Y ancló.

Luego vuelve a amanecer, y el sol vuelve a brillar y el dolor puede esconderse, ya no lo quiero más.

domingo, 13 de febrero de 2011

Lo que veo en el espejo

Desde pequeños mi hermano menor y yo, tenemos la rara costumbre de platicar con el espejo, cantarle, contestarle al individuo que nos habla desde ahí. Y todo esto en la intimidad de nuestro baño y en la seguridad de nuestra soledad. Probablemente estamos loquitos. Pero también probablemente ésta sea una manera de recibir algunos mensajes desde nuestro centro.

En fin, este “ritual familiar” y otras cositas me llevan a pensar qué tan importante puede ser para la gente la imagen que recibe del espejo. Y también qué tan real o ficticia puede ser. Yo misma, mi cuerpo ha pasado de ser una niña enfermiza, a otra más bien gordita, a ser una curvilínea bailarina en carrera, a ser una profesionista un tanto descuidada, a ser una novia esbelta y deportista, a ser una talla plus de postparto, a ser una señora a duras penas en talla regular que lucha por perder varios kilos que la vida le ha adjudicado.

Es irónico pero en los mejores años físicos de mi vida siempre me sentí incómoda por algún aspecto de mi cuerpo, y ahora que veo las fotos no puedo más que exclamar ¡por Dios, y yo que me sentía gorda, e insegura! Qué desperdicio. Si en ese entonces me sintiera con mi cuerpo como me siento ahora, todo lo que hubiera logrado y disfrutado mi existencia.

Y es que parece que hoy en día es un verdadero disparate no ser talla 4, no tener cuerpo musculoso, ni redondos pechos que contradicen a la gravedad, no estar en mi peso ideal, no estar bronceada eternamente y aun así estar contenta con mi cuerpo.….¡QUEEE! cómo es posible esto, si soy una mujer moderna que ve todo el tiempo esos programas de las fabulosas “Esposas Desesperadas” y los inolvidables “Friends” y las cuarentonas que salen ahí no pasan la talla 0!!!!  Probablemente debería darme vergüenza… pero no me da.

Y esto da como resultado otra actitud socialmente no aceptada: ¿cómo es posible que no pienses hacerte una cirugía estética en ningún punto de tu  imperfecta anatomía? Pues, no. Siempre he admirado tanto a las mujeres feas pero hermosas, esa contradicción, aquellas que abren camino, que levantan silencios y recogen miradas sin ser perfectas, ellas de manera inconciente me han enseñado en dónde radica la verdadera belleza y atractivo humano. Ellas brillan.

Posibles respuestas:¿Será que cuando una mujer se siente amada, no hace falta sentirse “tan deseada”? ¿Será que en realidad la belleza es una “actitud”, el resultado de ser quien quiero ser? no lo sé, sólo sé que veo mujeres exuberantes y hermosas en la televisión que no conocen la autoestima y también veo mujeres avejentadas prematuramente por el sol, los hijos y los trabajos, que con una mirada y una sonrisa te hacen olvidar la desdicha, porque su mirada brilla.

Hablar es muy fácil, y yo sigo en la eterna búsqueda colectiva de lo que todas llamamos belleza, y a pesar de mi instintiva frivolidad y mi manía de verme en los espejos, mi concepto de ella cada vez tiene más que ver con la luz, que con los colores y las formas.

viernes, 4 de febrero de 2011

Inventario en la orilla de mi cama




 Después de tener a mi segunda bebita, ya sabía lo que me esperaba: noches de desvelo, ropa extralarge, brazieres con abertura y pads de lactancia al por mayor. Sabía que me quedaría con 11 de los 16 kilos que subí en el embarazo y sabía que le daría pecho a mi bebita hasta que ella misma dijera “ya no” o en su defecto hasta el año de edad. Sabía que mis pechos se convertirían en algo que ya no era mío y que el dolor, la fiebre, la sangre o los calores propios de mi tierra, ni siquiera la terrible mastitis, podrían alejar a mi bebita de su leche materna. Y sabía que todo eso valía la pena.

Ya sabía que ese primer mes no es eterno, que iba a pasar y que mi bebé y yo íbamos a sobrevivirlo (detalle que no conocía cuanto tuve a mi primer bebé y que me estresaba terriblemente) que pronto me volvería a ver en los espejos (mi hobby preferido) y que algún día recuperaría mi condición de mujer y, por más imposible que pareciera, sabía que algún día podría volver a usar tacones.

Sabía que la depre post parto no es sicológica sino hormonal y sabía que la bebita no nació siendo experta en tomar de mi pecho. Sabía que mi marido seguiría sin saber nada, sin tener idea de lo que yo estaba sintiendo y viviendo; y que me aguantaría absolutamente todo, sabía que esa era su forma de amarme en ese extraño momento.

En fin, en la infinita sabiduría que da ese primer parto y que te hace hasta poder disfrutar del segundo, descubrí algo que sería trascendente para mi persona. 

Un día me senté en mi cama a hacer un inventario personal. Tenia una bebita recién nacida, una nena de dos años, una casa nueva, y no tenía ni carro (el cual vendimos para comprar la casa precisamente) ni un peso para un gimnasio. Tenía un marido con empleo, una bici estacionaria, un cuarto sin usar, un video de pilates y otro de yoga, unas mancuernas y un tapete. Y la autorización del doctor para hacer ejercicio a los dos meses de parida. También tenía algo de tiempo libre en la mañana. Tenía sobrepeso y tendencia a llorar fácilmente y no tenía ganas de hacerlo. 

Puestos los activos y pasivos de mi vida personal, reacomodé los recursos y decidí cambiar mi administración.

Para empezar tuve los elementos que me demostraron que el ejercicio se hace por gusto, porque es antidepresivo natural y porque es muy satisfactorio sentir que físicamente estás trabajando para ti. Fue entonces cuando descubrí el verdadero placer de hacer ejercicio. Toda mi vida el único objetivo de ir al gimnasio era adelgazar. Ahora no era así, era más trascendental: el ejercicio me ayuda a estar feliz y a sentirme bien y eso es mucho más importante (aunque no puedo olvidar los maravillosos efectos secundarios).

Me di cuenta que al hacer un inventario, ahí sentadita en mi cama, descubrí el panorama de mi vida, luego entonces, pude tomar las riendas de ella y trabajar por mi armonía personal y la de mi familia.

Decidí que mis hijas serían la prioridad de mis agendas y mi marido la de mis preferencias. Que las enfermedades son en su mayoría causadas por una mente agobiada y un alma descuidada. Decidí que fortalecería mi mente y mi alma para no enfermarme y esto les trasmitiría a mis hijas. Que puedo llorar, reir, sentirme bella o fea, tener aciertos o pasar ridículos siempre y cuando sea  conciente que cada cosa tiene vital importancia en el inventario de mi vida.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El obscuro arte de adelgazar



Hay una campaña que me llamó mucho la atención en la calle. Muestra una señora bonita pero “llenita” sonriendo que dice “hoy decidí dejar de ser gorda” o algo así.  Suena fácil, pensé sarcásticamente, suena muy fácil.

Lo que no suena fácil es cargar con todo el peso de las acciones que hay que tomar para hacer realidad una decisión así. A veces es más fácil cargar con el peso de tus propios kilos. Y no sólo me refiero a adelgazar físicamente. Yo creo que en este momento de mi vida, la palabra adelgazar es mucho más trascendente que llegar a una talla. A ver, analicemos un poco….cuando estaba en la carrera, adelgazar significaba, fumar mucho y beber café hasta el cansancio en vez de cenar y bajar ese centímetro de abdomen que “nos sobraba”. Ahora, fumando muy poco, 21 años, muchos viajes de trabajo y dos niñas después, es un reto que aburre, fastidia y a veces hasta ofende… Fin del análisis.

(Si esto fuera un guión podría: “tono ya molesto”:)¿Qué dietas no he seguido? Ya sé perfectamente lo que está bien y lo que está mal en la mesa (y no me refiero a los modales). La teoría ya fue aprendida y la práctica practicada, y aunque la meta en diversas ocasiones se cumplió y la satisfacción de verme en el espejo fue mucha, de una u otra manera siempre tengo que volver a empezar, como ahora.

Y mientras tanto mi amiga en las mismas, tratando de adelgazar 25 kilos para poder embarazarse de nuevo a los 37 años de edad. Mi comadre luchando contra sus falsos y crueles demonios de la fealdad e investigando nuevas cirugías. Mi madre en la Zona, mi vecina tomando pastillas y aquella otra dejándose engordar de la depresión de un mal marido. Otra aprovechó la histerectomía que le hicieron para erradicar un cáncer, para hacerse una lipo y alguna aprovechó la lana de su novio rico para reconstruirse su ya de por sí perfecto cuerpo. Mi amiga la del cuerpazo, inyectándose cosas para la celulitis, ni qué decir de aquella que acaba de bajar de peso de su reciente parto, se dio cuenta que sus cuentas no cuadraron y en 8 meses tendrá bebé de nuevo y de nuevo volverá a empezar. La doctora que recetó a dos de ellas pastillas para adelgazar se huyó si dejar rastro ni paradero y se rumora que dejó a un paciente en coma. Las modelos y actrices son cada vez más delgadas y cada vez hay postres más deliciosos en Chilis, no sé, el vivir esta paradoja creo que me está trastornando.

(después de 9 meses….)

Vaya, no ha sido tan difícil después de todo, he bajado casi 9 kilos y me faltan aun por lo menos 3, pero ya luzco muy diferente, mi amiga ya bajó 11 y también se ve muy bien. El resto de mis amigas ya convalecieron de sus operaciones o tratamientos y disfrutan sus cuerpecitos. La del mal marido sigue igual, solo cambio de color de pelo, y la embarazada ya hasta disfruta de la idea.

Y me pregunto…¿que va a ser de mí si llego a mi peso ideal? Extrañaré la eterna zozobra de no pasarme de raciones y el consabido cálculo matemático para lograr balance entre carbohidratos, grasas y proteínas. ¿Estaremos mis amigas y yo dispuestas a responsabilizarnos de una vida sin pensar en el peso, sin echarle la culpa de nuestros fracasos y descuidos a nuestro físico?¿podremos aceptar la idea de que si nos vemos diferentes no es porque estamos gordas sino porque estamos envejeciendo? (Para el guión: mirada al infinito...) no sé, ya llegará el día en que tengamos que decidir esas cuestiones. Hoy por lo pronto me pongo mi pantalón apretadito, blusa ajustada y mis tacones, salgo al balcón, cierro ojos, abro brazos y, como Leo, pienso… “I am the queen of the world”.


(Artículo escrito en 2006)

lunes, 31 de enero de 2011

Cosa de niños, cosa de niñas





Organizando la piñata de mi hija menor, me enfrenté con un fascinante cuestionamiento acerca de las “cosas de niños” y las “cosas de niñas”.

Al preguntarle a mi inocente criatura de 3 añitos de qué quería su piñata su carita se iluminó, sus cejas se fruncieron y con voz ronquita me dice fuerte: ¡espaidemen!! (traducción: spider man, el hombre araña). Me pareció fascinante su decisión y su individualidad, después de todo Spider Man siempre ha sido uno de mis superhéroes preferidos, es infinitamente mejor que el nerd de Super Man (empezando por el traje y el hecho de que puede caminar por las paredes), es fotógrafo de profesión y.. en fin, puedo hablar toda la columna de él, pero no perdamos el punto.

El caso es que mi fascinación duró poco, solo el tiempo que me tardé en darme cuenta que spiderman es cosa de niños, no de NIÑAS. Sobre todo tomando en cuenta que mi hija mayor vive la vida color de rosa literalmente, cruza la piernita al sentarse y se sabe el nombre y apellido de todas las princesas existentes.

Traté de hacerla recapacitar (sin estar convencida de ello) y entonces se quedó pensando… y cambiando de opinión emocionada me da su segunda opción: ¡vinosauyos!!! (traducción: dinosaurios!).

Me pareció aun más fascinante, nunca voy a olvidar la primera escena de un dinosaurio (broncosaurius) en Parque Jurásico… me quede literalmente boquiabierta, con respiración cortada y todo. Pero había otro problema, ni a su padre ni a su hermana les pareció digno del tema de piñata de una hermosa niña. El papá hizo un enorme esfuerzo de persuasión y finalmente quedó un tema imparcial, trillado y típico.

Pero entonces ¿qué tendría de malo que a mi niña le gustaran esos personajes que, analizando detenidamente, son más interesantes que las princesas (dije interesantes, no bellos ni glamorosos)? ¿personajes de acción que tienen identidades fantásticas y habilidades atléticas son sólo de niños? ¿ los animales colosales cuyas características físicas e históricas nos dejan boquiabiertos, son de niños? ¿de cuántas cosas me habré perdido en mi infancia por ser “cosas de niños”? ¿de cuántas me estaré perdiendo en estos momentos por ser “cosas de hombres”? no sé. Pero creo que los hijos nos enseñan a abrir nuestros horizontes con sus reacciones puras e instintivas y nos ayudan a algo cada vez más difícil en este mundo sofisticado: nos ayudan volver a la base de nuestra esencia que probablemente no tiene nada que ver con el ser niño o niña.

Siguiendo el ejemplo inocente e instintivo de mi hija por fin me he comprado la revista de modas “para hombres” que siempre me ha encantado, lo hice sin remordimiento y creo que empezaré a quitarles el “sexo” a cosas y de esta manera conocer más no al hombre o a la mujer, sino a lo que está adentro.  

(Artículo escrito en 2005)

viernes, 28 de enero de 2011

Y entré al mercado Juárez...


Ya ni me acordaba donde estaba pero un amigo mío me pidió que lo acompañara y me llevo y gustosa fui. No recuerdo ni siquiera hace cuánto no visitaba aquel inmueble, que cuenta ya con estacionamiento techado, elevador y sus dos pisos de colorida y olorosa mercancía.
Lindo el lugar, limpio, amontonadito cual debe ser, lo primero que me saltó en cara fue un changarro –uno de tantos, había muchos con esa mercancía- repleto de unos vestiditos muy monos, como en organdí (que no se que tela es pero, así como suena se veía el vestidito) de todos colores, la “chasarilla” o camisita formal y el shorcito, con sus bordes en encaje muy nice. Ya cuando tuve tiempo de enfocar, después del salto inicial, noté que para ser de bebé eran demasiado chiquitos… son de muñeca pensé que lindos…. Varios minutos, changarros y pasillos después caería en cuenta que son “para que vista al niño, ahora que lo levante el día de la Candelaria” (Señor del Huerto y yo de irreverente que quité todo el decoro navideño antes de que los Santos Reyes llegaran, lo pobres yo creo que llegaron y se sacaron de onda y ni vestí al niñito por Dios).
Me encantan los mercados típicos, me hipnotiza tanta mercancía, me pierdo en sus detalles, los colores que ves en ellos están en vías de extinción, los olores grasientos y deliciosos te llaman como el pecado a la carne, la gente es vendedora de “nacencia”, te colocan lo que veas, te convencen, te van bajando los precios nomás al irte viendo la cara (que al final a veces te la ven). Siempre hay movimiento, siempre hay vida, todo arreglado y a la vez espontáneo, todos se conocen y te recomiendan al de al lado si ellos no lo tienen.
El mercado Juárez además es un crisol en donde se amasa un sincretismo que, aunque contemporáneo, venimos cargando hace mucho tiempo…
Ahí está la señora hermosa que junto a su amiga tejen canastas, en una esquina que hierve canastas de todos tamaños. Están las mejores hierberías, las más completas, las que proveen del delicioso aroma a pasto, maderas y manzanilla, evocador de los antepasados, del campo, de todo lo bueno que es gratis, lo que da la tierra.
Están desde Saltillo los jorongos, calientitos, grandes, grises, con grecas, con “diseño” y tradicionales… está el cabrito en salsa, la fritada y la paleta, recién hecho, listo para servir al ejecutivo que trabaja cerca, y a la raza antojada del norte… están las fruterías inverosímiles y las tiendas de todos los productos imaginables que pudieran estar hechos de barro… la esquina con revistas viejas que ahora llaman vintage y que son fascinantes… las veladoras, los inciensos de todos sabores y colores, los huaraches y en medio de todo, en todas partes, viéndote desde todos los ángulos, de todos los tamaños y materiales, está la santa muerte…
La Virgencita de Guadalupe tristemente desplegada a un segundo o tercer plano, los santitos en sus tiendas sí, pero allá atrás, tristeando, empolvados. La santa muerte haciendo su agosto y con ella los comerciantes que la ofrecen con consignas que presumen ayuda para cuidar negocio, para evitar infidelidad, para alejar mala suerte y mal de ojo, para proteger de la maldad… Me dio temor, curiosidad, sorpresa, incredulidad.
En cuestión de minutos, ya estaba yo en una hierbería en donde la persona que me atendía –de sexo indefinido, cutis maltratado y buen vendedor-  tenía a bien recomendarme para mis males el te “digital”... "ya sabe seño, para todo lo de la mujer, le limpia muy bien, le ayuda con las hormonas"… de manera tan convincente que lo compre sin parpadear. Al pagar en la vitrina, una imagen tamaño Barbi de la santa muerte esperaba parada entre él y yo… "y la venden mucho?" Le pregunté sonriendo como queriendo yo chacotear… me miró a los ojos, y serio me dijo: "la creencia, es la creencia… ese ser no es bueno ni malo, pero, ahí está… al final, si algo tenemos seguro es que nos va a llevar"…
Capté la seriedad del asunto y entendí que más que miedo había respeto, y que en esos lares, esto no se presta al chacoteo… agradecí y me retiré tratando de no ver esas imágenes que aunque para mí no tienen sentido, sí me incomodaron, sobre todo me incomodó saber que para alguien más, para mucha gente es completamente sensato el hecho de que la muerte sea santa y los proteja…

jueves, 27 de enero de 2011

Ovulando que es gerundio


Una vez oí el concepto “El País de las Mujeres” y mil cosas vinieron a mi cabeza….
Existen varios países de mujeres. Almodovar por ejemplo tiene el suyo propio, un lugar rosa groovy, en los que las contradicciones conviven con tal naturaleza que ya no sabes si es sutil o descarado. Su diseño de producción bien podría confeccionarse en Chanel o Gucci, y sus diálogos podrían ser el eco de las líneas más cotidianas de una conversación absurda, pero real. Un país que lo odias o lo amas, te hechiza por esa dicotomía y te envuelve en la identificación indefensa de la propia identidad con cada uno de sus inverosímiles personajes.

Existe también el país de las mujeres que viven del romance. En este país la mujer es (para sí misma) el centro total de la vida de todos y con ella el romance de ensueño que le enseñaron desde la lactancia. Aquel de las princesas, las Barbis, y todos los cuentos en los que empezaban y terminaban con una bella chica pobre y un adinerado, guapo y perfecto príncipe que la salvaba de cualquier situación. En este país hay dificultades, cómo no, brujas feas y envidiosas, hermanastras, villanos pero todas estas dificultades giran alrededor de la belleza y candor de la protagonista que es envidiada y deseada por todos. Y siempre, oyeron bien, siempre el amor triunfa porque el amor es lo más importante de todo en este mundo. Y cómo no ha de serlo si el amor es belleza, romance, riqueza, felicidad eterna en este país. Definitivamente no hay dolores de parto, ni hinchazones del embarazo o pezones sangrados. No hay negociaciones por quién usa el baño primero, ni rutina o aburrimiento sexual. No hay enfermedades que dejan sin cabello a la mujer o sin potencia al hombre. Ni pensar de gente discapacitada o desempleo. No hay edades ni etapas, siempre la protagonista debe buscar el amor, sin importar lo que abandone o las frustraciones que cause, porque a ella le han enseñado que el amor que se practica en su país es perfecto (y que ha de ser por un hombre por supuesto), es lo único que vale la pena para no estar sola (que es lo peor que le puede pasar a una princesa de este país).

Existe por otra parte, el poderoso país de la mujer que está ovulando. Es un lugar muy visitado pero difícil de reconocer concientemente. En este país el sexo opuesto adquiere vital importancia ya que inexplicablemente deja de ser un sujeto más y se convierte en El Objeto. Sus movimientos toscos y sin gracia se convierten en imanes y las fronteras del espacio vital disminuyen considerablemente. En este país es imprescindible tocar, sentir, acercarse. Este lugar es motivo de muchos despertares, causa de flaquezas y origen de la vida. Y probablemente por eso es que muchos dicen que gracias a este místico país existe un ritmo universal que mueve cuerpos, sacude almas y cataliza conciencias. Y se especula que el Creador puso aquí el punto clave del encuentro entre Venus y Marte, entre el pecado y la penitencia. Sabio y Eterno Creador…

Menos misticismo y más pragmatismo… cómo ignorar el país de la mujer liberada. Liberada al parecer de sus opresores históricos: la sumisión, la debilidad, la dependencia, el anonimato.
No así de sus opresores más antiguos: sus propios miedos e inseguridades. Pero en este país esto se soluciona prácticamente: preparación universitaria, varios idiomas, independencia económica, poder, y claro, cirugías estéticas. Aquí abunda el paisaje urbano, la moda y las armas viriles para tratar con ejecutivos llevados.

La naturaleza de la mujer es multinacional y no puedo imaginar un solo país de las mujeres. ¡Madre mía! y yo que estoy criando dos de ellas. Ahora veo la importancia de su preparación políglota y su sabiduría geográfica, deben estar preparadas para saber diferenciar entre ser viajeras o turistas en tantos y tan variados países. Y sobre todo deben saber cómo conservar su esencia, sus valores y por supuesto, su invaluable capacidad de asombro al descubrir el mundo perdido que existe en cada mujer.

Siempre sueño...

(De la serie de textitos que escribí en 1991 lejos, frente a una vela y con un vodka, sin tratar de descifrar los sueños)

Cuando sueño, más allá de mi conciencia se debaten en constante duelo a muerte padre e hijo, no se entienden, no perdonan, uno juzga, otro actúa... Sólo en ese instante onírico la desesperación se consuela con las ansias, y el odio se torna tan neutro que se pierde en ocres tintas de humo.

El terror no es controlable y juega con eróticos puñales que penetran en los ojos de aquel niño, que no llora, que no ríe, sólo juega con calores y con fríos. Una cara, que me duele, se desplaza sabiamente en la tormenta del instinto. Catártico velo que cubre un rostro religioso invisible. No hay valor para desnudarlo entre gritos, risas y gemidos, incapaz de describirlo, sólo el sueño metafora con lo que en vigilia no posee sentido.

Ese padre y ese hijo, poseción implícita en el ocaso del acostumbrado sentimiento filial e infinito. La verdad en lo profundo escarnece relaciones y enaltece lo prohibido...

Un paisaje con objetos que este siglo ha definido: una lápida, un espejo, un pecado sin castigo. Mi memoria se entusiasma y pierde límites, embriagada por el sueño, instante eterno, contínuo. Y el deseo sacrificado corre libre sin dueño, sin actas, biblias, policías o prejuicios.

Terrible maravilla que rompe noche a noche con los mitos que una piel guarda y muestra. Espacio único en donde mi sentir no se divide, se mezcla en una orgía de magia, sombras y espirales de colores sin luz.

Sueño, libre encierro del placer de quien calló cuando sonrió; de quien expuso a gritos los silencios de una vida llena de vacíos. Injuria que escupe a la tambaleante dignidad que, gracias a los demás es mía. Cálida sangre que pasea por el hielo de una mente que solo despierta cuando está dormida.

miércoles, 26 de enero de 2011

Una regia en Praga I

La regia quería salir de sus calles conocidas, había terminado carrera y sabía que tenía que haber algo más en el mundo que ese viento, ese sol y esa vida. Así fue como algo se movió, una oportunidad y ella, la cazó.  Y se fue a Praga cuando tenía 22 años, donde vivió y aprendó muchas cosas, pero la más valiosa fue hacer conciente la posibilidad absoluta de vivir en un recuerdo.

El jet lag le pegó con todo. Finalmente se levantó dispuesta a "vivir mundo" con su prima Mariana, que la esperaba sentada en su cama para comenzar juntas, solas, en un país que ella ya conocía y que por diversión, se moría de ver la cara de la regia cuando lo conociera.

La experiencia del metro fue por demás apestosa, tuvo que bajar en la 3a. estación a tomar aire fresco porque los olores a sudor y especias pudieron con ella (a lo largo de los meses, no se sabe bien qué pasó, pero dejó de sufrir en el metro, algunos piensan que se acostumbró y otros, que empezó a oler como ellos)  Finalmente lo logró, llegó viva a Waslavkse Namiesti (así se oía, no sabe escribir checo) La Avenida de San Wenseslao, que acababan de convertir en un parque peatonal.

El metro las dejo en la parte más alta de la avenida que se coronaba con el Museo Nacional imponente, como monarca absoluto y fué ahí cuando se suspendió en su primer recuerdo, como entrando de puntitas en una burbuja. Caminaba en su recuerdo, lo olía, lo tocaba, el viejo mundo tal cual: una enorme avenida en bajada, con un ancho camellón lleno de flores de todos colores y flanqueada a ambos lados por hileras de edificios de una arquitectura neogótica y barroca tardía que no se parecía a lo que la regia tenía como referencia de "antiguo" (que era Guanajuato).

Avanzaba sólo para descubrir más calles, más edificios, más plazas, iglesias por todas partes, un reloj de cuento medieval, fachadas con murales hechos a mano en el siglo XVII, volteó casualmente hacia una entrada donde vio el busto de alguien, nomás por no dejar se acercó, "aquí vivió Frank Kafka" , allá vivió Mozart, acá Smetana...

El lugar en todos los aspectos era una cápsula en el tiempo, la gente se vestía sin moda alguna, sólo se vestía, los carros eran pequeños, cuadrados, sin colores, había grandes hileras para entrar a una librería, con gente de todas las edades que esperaba poder comprar un libro (eso fue lo más raro de todo, haciendo fila para comprar un libro? ni que fueran tortillas). Era 1991 y estaba anunciado con bombo y platillo el gran estreno de La Guerra de las Galaxias IV (como lo oyen), estreno que la regia no podría perderse, por bizarro y porque su lado geek ama a Han Solo...por supuesto "doblada al checo". Nadie la había visto, así que no se sabe por qué pero el destino regaló a la regia dos estrenos de su pelicula preferida, con dos reacciones idénticas en dos mundos diferentes, a muchos años luz de distancia...

Checoslovaquia en ese entonces tenía menos de dos años de haber salido del letargo socialista en el que la metío la segunda guerra mundial junto a los paises del bloque del este. El muro había caido y con sus escombros llegó la regia a conocer no solo el viejo mundo, sino el viejo mundo del bloque socialista.  Y en efecto, la bella Praga había vivido todos esos años guardada en una caja de cristal, con todo lo positivo y negativo que esto llegaría a tener, aunque a decir verdad, la regia siempre sintió que esos años recluida la había preservado de tanta basura. Aunque en el aire, se sentía tristeza...

CONTINUARA, COMO CONTINÚAN LOS RECUERDOS...

martes, 25 de enero de 2011

Quemando las naves, salió la optimista a la mar...

Con tanta teoría de la ley del pigmaleón, el Optimismo visualizó su propia redención y encontró a la persona idónea para llevar a cabo su plan.
Sin embargo, los demonios del día a día lucharán por derrocar al optimismo ya instalado en la optimista, quien además deberá permanecer con los pies bien puestos en la tierra, labor en verdad épica cuando se viven entre lo sublime y lo grotesco.
La optimista habrá de sopezar la realidad entre la información mediática que incluye el cúmulo galáctico de estrellas fugaces de televisa, hollywood y alternos, y la realidad cotidiana de una vida sin mayores complicaciones que la vida misma con lo simple, sublime y desgarrador que esto puede llegar a ser...
Entre la anécdota privada y el escrutinio público, y por supuesto, siempre atenta a líbranos de las balaceras amén, existen recobecos, esquinas, orillas, puntos y comas que ameritan reflexión, opinión no pedida, observación y porsupuesto chacoteo, nomás para no tomarse la vida tan en serio que luego se pone muy pesada.
No hay sís ni han nos, no blancos, no negros, no nuncas ni siempres, hay búsquedas eternas que no encuentran pero aplican.

la palabra dominguera

Habrá que tomar en cuenta el siempre vivido y jamás mencionado placer de no solo decir, sino aplicar con todos sus pies, una buena y gradielocuente palabra dominguera.
Probé la sustancia y es INOCUA... son más de ochenta los que cruza su OSAMENTA... estuvo muy ABRUPTO el cambio... qué camino más INSOSPECHADO...

En fin, que me digan que no es precioso saborear un idioma y viajar por sus hermosas palabras domingueras aunque rara vez sepamos bien qué significa... siempre he pensado que el idioma es la proyección más banquetera de la vida y la cultura... el acento alemán y su relación con la milicia, el  francés que besa dulce en un país por demás estético... el chino corto y cortante como los ojos de sus hablantes...el italiano tan impulsivo y colérico como la mafia... los idiomas amigos (o sea los noruegos, belgas y daneses) como un amigo que cae bien pero al que no se le entiende nada... el portugues, super cachondo y playero como la samba y las tangas... y el español mexicano, claro, con sus palabras domingueras que ya no se dicen, ni en domingo, y sus dichos de rancho, y sus nombres de pila y sus coplas predican y sus bombas que riman, sus acentos y sus dichos...

El idioma maltratado, mutilado, agringado, vendido, nuestro idioma, nuestra herencia, nuestro signo... no me cansaré de promulgar mal que bien la palabra dominguera y el dicho de rancho, que en cada letra del idioma, viene tácito un idilio...

lunes, 24 de enero de 2011

Dimes y diretes...

Cuando alguien te dice "la película estuvo palomera", lo que en realidad quiere decir es: "sí me gustó pero como que a la gente que sabe no, tons mejor utilizo sus propias palabras para quedar en quien sabe"...
Cuando una mujer dice "a mi me gustan los hombres mayores" seguro tiene menos de 25 años...y cuando un hombre dice "a mi me gustan las mujeres mayores", seguro es un chamaco de 18 buscando una de 25 años...
Cuando alguien dice "se lo merecía por cusca", en realidad quiere decir "sonsa, la cacharon"...